Sexo y amor  en época del Covic 19

Cuando nos enteramos de la existencia del Covic 19, en  diciembre del año pasado pensamos que era cosa de otros, de los orientales  que se alimentan de animales raros. Algo parecido a cuando hace 40 años conocimos al VIH y  las personas heterosexuales  creíamos   que era privativo de la gente homosexual.

Siempre manejándonos con esa mezcla de locus de control externo y “a mí no me va a pasar nada”. Tanto es así que hasta principios de marzo se siguió viajando  a otros lugares del mundo sin temor a contagiarse.

Luego vino la cuarentena y con el pensamiento mágico que suele caracterizar a una gran parte de la humanidad  creímos que sería por poco tiempo y muchos comenzaron a fantasear con la posibilidad de relaciones sexuales más frecuentes y satisfactorias que las que posibilitan la vida agitada que se suele llevar,  dado que estaríamos sin trabajar y con más tiempo.

Y esto en una gran  parte de los casos no ha resultado así. El Covic 19  nos ha llevado a recluirnos en nuestras casas para escondernos  ya que no existe por el momento ninguna otra medida, vacuna, o medicación que pueda evitar que nos enfermemos.

En Argentina llevamos más de 60 días de cuarentena y no hay  la menor idea de cuando volveremos a hacer una vida como la de antes. Particularmente creo que estaremos recluidos durante una larga temporada  y que luego  la vida será bastante distinta a como la veníamos viviendo.

Con respecto al amor y la sexualidad se han  dado distintas circunstancias. Están las parejas que conviven ,  pero que no estaban acostumbradas a verse 24 horas al día durante  tanto tiempo.   Esa  presencia permanente del otro no en todos los casos ha sido beneficiosa para el erotismo.

La saturación, la casa con niños o adolescentes (con sus peleas y tareas por plataformas virtuales, etc. ) han influido negativamente para el desarrollo del mismo. Resultando de esto que algunas parejas se han acercado más  en sus vínculos y otras se han distanciado de una forma impensada.

Una cantidad de  parejas están viviendo la pandemia separados  en distintas casas y solo tienen la tecnología en sus manos para poder “ acercarse”. Siempre están los que rompen las cuarentenas para encontrarse o para sexo casual, con el peligro a que esto conlleva.

No solo el miedo, la incertidumbre acerca de que pasará , sino también situaciones económicas y otras eventualidades de lo cotidiano tienen que ver con la ruptura de la fantasía de “Ahora será el paraíso del sexo”.

Desde el Ministerio de Salud de la República argentina se ha aconsejado sexo virtual, sexting para cubrir las “necesidades sexuales”.  Pero aunque los medios han hecho una propaganda exagerada de esto, a mucha gente no le gusta el sexo virtual por no sentirse cómoda con esa forma de ejercerlo.

Y hay que tener en cuenta de que los peligros (robos, amenazas, trata, pornografía, entre otras) que amenazan si es que no se practica con personas conocidas .

Consideremos además que se sabe poco del comportamiento de  este virus  y solo es seguro el coito  si   ninguno de los miembros de la pareja sale de la casa . Se han encontrado el virus en las heces y  no hay datos científicamente comprobados acerca  si  pueden existir en flujos vaginales y semen.

Por lo poco que se sabe  da la impresión de que solo algunas parejas han logrado mayor frecuencia  y placer sexual, mientras que otras se han dado cuenta de sus diferencias y desavenencias al punto de que los pedidos de divorcio en el país han aumentado un 30 % durante  este período. Hablamos de mayor frecuencia y placer sexual  basado en lo erótico en parejas que tienen un hogar confortable y que pueden seguir alimentándose y pagando sus gastos . Porque están las familias y las personas más vulnerables  que no saben si mañana ellos y sus hijos tendrán un plato de comida en la mesa, que han sido despedidas de su trabajo, o que viven hacinadas en una habitación. Posiblemente esas no tengan tantos  deseos eróticos, aunque  sabemos que a veces la necesidad de algunas relaciones sexuales tienen poco  que ver con  el amor y el erotismo y mucho más con una descarga de tensiones en donde el orgasmo funciona como un reforzador positivo y lleva a la repetición.

Es posible   que puedan gozar más de la sexualidad  aquellas parejas  que no convivían, sin grandes problemas económicos y que   han decidido vivir juntos la cuarentena. Aún no hay estudios serios sobre el tema, aunque se están analizando distintas encuestas con muestras de conveniencia.

Lo importante es darse cuenta de que al sexo no hay que vivirlo como una exigencia,  solo ejercerlo cuando el deseo lo pide y tratar de comprender al otro miembro de la pareja  si la angustia o el miedo le impide erotizarse.

Existe además la sexualidad con uno mismo: la masturbación . Nosotros  podemos ser nuestra mejor pareja , dado que en la fantasía generalmente  necesaria durante la masturbación es posible  llevar a cabo todas nuestras necesidades y deseos.

Esta pandemia y cuarentena seguramente nos cambiará   muchas de las formas de pensamientos y conductas y  hasta es posible que prestemos atención al hecho de que aunque tengamos en nuestras manos toda la tecnología existente la comunicación cara a cara, el beso y el abrazo son mucho más importantes y necesarios que la que podemos obtener por los medios virtuales.

Tal vez  se  haga  más frecuente ver  a personas en una reunión  y a parejas, interactuando  animadamente y no tanto como solíamos ver  hasta ahora cada uno comunicándose con otro mediante el celular.

Es posible que aprendamos a expresar con más asiduidad nuestros sentimientos  y podamos escuchar  más  un «Te quiero» dirigido a familiares y amigos, sobre todo a nuestros padres y  abuelos  que lo necesitan tanto.

Y que estemos orgullosos al final de esta experiencia tan preocupante y triste,  de que hemos aprendido en mayor grado  la importancia del amor y la presencia de los otros y por lo tanto a vivir mejor.

Mirta Granero

 

Psicóloga, Especialista en TCC (ALAMOC),  Sexóloga acreditada por FLASSES, CRESALC y FESEA-

Medalla a la trayectoria en vida(FLASSES- 2016- España)

Presidenta  y Fundadora (1976) de la Federación Sexológica Argentina (FESEA)

Presidenta y Fundadora (2000) de la Asociación Rosarina de Educación Sexual y Sexología (ARESS)

Fundadora y Directora del Instituto Kinsey (Argentina 1983)

Autora de los reglamentos de acreditaciones  (1996)para Sexólogos Clínicos y Educativos en América Latina (FLASSES

Ex Investigador y Docente U.N. de Rosario. Actualmente docente Especialidad TCC

Analista y Modificadora del Comportamiento (ALAMOC  1986)

 

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